Macri es la dictadura

Macri es la dictadura

Cómo la protesta popular e internacional acabaron con una sentencia injusta

por Martín Velasco Bertolotto*

Buenos Aires, 16 Mayo 2017

Fue una semana vertiginosa en Argentina. El Gobierno de Macri, abanderado del republicanismo, supuestamente contrarios a la oligarquía y la corrupción, había conseguido imponer a dos de sus jueces en la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina (máximo órgano judicial argentino compuesto por 5 miembros en total). Después los medios de comunicación asistieron estupefactos a las provocaciones del presidente contra las asociaciones de Derechos Humanos. Finalmente la Corte sorprendía al país con la sentencia conocida como “2×1” que habilitaba a los genocidas a conmutar parte de su pena y recuperar su libertad. Era una sentencia con demasiados defectos de forma como para considerarla otra cosa que no fuera simple y llanamente una decisión política.

El secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, conocido por recibir a “familiares del terrorismo” como primera acción importante como miembro del gobierno de Macri, salió a declarar que respetaba la sentencia. Marcos Peña, experto en marketing político, importante empresario del país y jefe de gabinete aun no le había pedido que se retractara en Facebook. No alcanzaron a imaginar lo que se les venía encima.

La ciudadanía, lejos de simplemente confirmar otro rasgo dictatorial que viene acumulando este gobierno (que ganó por apenas un 1% en segunda vuelta) se ataba los cordones para salir a la calle a protestar mientras los medios de comunicación manifestaban su indignación y asco ante tamaña aberración de la justicia. Las encuestas apuntaban a un 85% de desaprobación de la sentencia. Probablemente estuviéramos ante una de las pocas promesas pre-electorales del macrimo cumplidas: la de unir a los argentino, aunque no de la manera que ellos habrían imaginado.

A horas de conocerse el fallo de la Corte, La Izquierda Diario daba cuenta de que casi 300 represores podían quedar libres. No tardaron en aparecer en los noticieros las fotografías de Etchecolatz y Christian Von Wernich, personajes siniestros condenados a cadena perpetua por lesa humanidad, ) ilustrando la última noticia: iban a solicitar beneficiarse de esta sentencia judicial.

Un mar de pañuelos

El pueblo argentino, con los pañuelos característicos de las Madres atados al cuello, no se sintió solo. A pesar de los intentos de los políticos del partido de Macri de distanciarse de la decisión de la Corte, la ONU encomendó que la misma revisara la sentencia para que cumpliera con los estándares de internacionales a los que la Constitución Argentina está comprometida.

No solo la ONU se pronunció en contra de la sentencia, también Podemos desde España manifestó su total repudio y su apoyo a las organizaciones de Derechos Humanos.

La convocatoria en Plaza Mayo fue mucho más inmensa que la del último 24 de Marzo del 2017(día de la Memoria por la Verdad y Justicia). A pesar de que el transporte subterráneo se interrumpiera sospechosamente nadie pudo evitar la tremenda cifra de 500.000 personas congregadas – de un día para otro – en el centro de Buenos Aires. Fue una indiscutible demostración de fuerza, unidad.

El Congreso también se movió rápido. En un intento de contener el poder judicial desde el Ejecutivo se discutió una ley que salió adelante en tiempo récord y que dificultaría que la sentencia conocida como “2×1” beneficiara a los genocidas. Al día siguiente, desde la plaza del Sol en Madrid, Pablo Iglesias y varios líderes de Podemos mandaron un mensaje de repudio a la liberación de los genocidas en un claro gesto político de solidaridad con el pueblo argentino.

Macri acorralado

Para entonces, el único personaje público que quedaba sin pronunciarse sobre la polémica era el presidente Mauricio Macri, que con gran cinismo declaró:”Estoy en contra de cualquier herramienta que facilite la impunidad”.

Ese fue el momento exacto en el que los 3 jueces de la Corte Superior que votaron a favor del 2×1 se quedaron solos y en evidencia ante un pueblo consternado por la idea de que los supervivientes a las torturas y las vejaciones de los genocidas pudieran cruzarse con sus propios verdugos en la calle, en el mercado, o en la puerta de los colegios de sus hijos. Como si no hubiera sido suficiente que durante el juicio a Etchecolatz en el 2007 desapareció en plena democracia el testigo clave, Julio López, aun en paradero desconocido.

Pasaron las horas y llegó la respuesta al abogado de Von Wernich, único cura del mundo condenado por crímenes de lesa humanidad: El juez del Tribunal Oral Federal 1 de La Plata Pablo Vega rechazó la libertad condicional del sacerdote, al no hacer lugar a la solicitud por un defecto de forma.

No fue suficiente. Hace poco la corte se ha comprometido a “revisar” la sentencia dando a entender que la modificarán de tal forma que prácticamente no tenga efecto alguno sobre los genocidas que hoy están en prisión. Tal vez así eviten ser sometidos a juicio político o verse en la obligación de renunciar.

Este Gobierno ha cerrado causas de otros genocidas que siguen en libertad, como por ejemplo el caso Papel Prensa por el cual los dueños de Clarín (social del Grupo Prisa) habrían sido más que cómplices de la dictadura. El 2×1 no fue más que un intento de premiar a sus colaboradores desde el poder judicial

Macri no es una dictadura. Pero es la dictadura.

Foto cortesía de (MAFIA) Movimiento Argentino de Fotógrafxs Independientes Autoconvocadxs

*Martín Velasco Bertolotto es hijo de un ex desaparecido de la dictadura argentina, español residente en Buenos Aires y miembro de Podemos Exterior.

Este artículo está escrito dentro de la sección libre, las opiniones o declaraciones vértidas son las del autor y no constituyen la postura oficial de la organización.

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