Algunas respuestas y datos para el Ministro Dastis

Algunas respuestas y datos para el Ministro Dastis

Berlín, Londres, Bruselas

Durante el pasado pleno de ayer en el Congreso de los Diputados, nuestro compañero y diputado Pablo Bustinduy le hizo al Ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, algunas preguntas sobre la situación de los y las emigrantes españoles en el extranjero, especialmente sobre aquellos que han tenido que salir del país debido a la crisis económica.

Hoy mismo, Marea Granate respondía al ministro con una carta  en la que le recordaba la realidad del fenómeno migratorio español, que el Sr Ministro parece desconocer. Puesto que ayer ignoró los datos que le proporcionó nuestro compañero Pablo Bustinduy, aquí le dejamos algunos de ellos para que se los pueda estudiar con calma y no vuelva a decir barbaridades como las que tuvimos que oír ayer en el pleno.

No somos apocalípticos: la emigración es un drama

La crisis no sólo ha causado estragos dentro de nuestras fronteras, también ha forzado a cientos de miles de jóvenes –y no tan jóvenes– a emigrar, a tener que buscarse la vida en condiciones a menudo sumamente precarias y a estar lejos de los suyos. Tras lo que el PP llama ‘movilidad exterior’ y ‘afán aventurero’ se esconde un verdadero drama humano con graves implicaciones para el futuro de nuestro país.

Según los datos del INE, a fecha de enero de 2016, había 2.305.030 españoles residiendo en el extranjero. De ellos, 475.095 han salido del país entre 2008 y 2015, y 309.971 desde que gobierna Rajoy (2012-2015). Sabemos además que estas cifras son sólo una ínfima proporción de la emigración real, como le explicamos más adelante. Lo que sí es representativo, no obstante, es la proporción: de la gente que se ha ido del país desde 2008, el 65% lo han hecho desde que el gobierno del actual presidente empezó a aplicar sus políticas austericidas. Sr Ministro, la mayor parte de emigrados no nos vamos por amplitud de miras, nos echan sus políticas.

No tienen datos realistas (porque no quieren)

Si una cosa ha quedado clara en los últimos años es que el Gobierno minimiza conscientemente las cifras de emigración. A principios de 2015, Mariano Rajoy afirmó en el Debate sobre el Estado de la Nación que eran ‘exactamente 24.638’ los jóvenes emigrados durante su mandato, a pesar de que según los propios datos del INE de entonces, 525.358 personas de entre 18 y 35 años (incluyendo tanto españoles como no españoles) habían salido del país en ese periodo. La realidad es que ninguna de estas cifras representan ni remotamente la magnitud del flujo migratorio, como han indicado no sólo Marea Granate, sino también el propio Instituto de la Juventud y estudios de la Fundación Alternativas.

Marea Granate ha llegado a la conclusión, tras recopilar información de siete países (Alemania, Bélgica, Chile, Suiza, Uruguay, Reino Unido e Irlanda) sobre el número de españoles inscritos en los sistemas de seguridad social y otros organismos locales, de que el INE infravalora los datos hasta reducirlos a una quinta parte en algunos casos. El caso más escandaloso es el de Reino Unido, donde el número de españoles registrados el año pasado (2015) en la Seguridad Social Británica (50.028) es cuatro veces superior a los datos del INE (11.182).

Es decir, el año pasado cada día se marcharon 137 españolxs a Reino Unido solamente, y esto sin tener en cuenta aquellos/as que se marcharon para estudiar o que están trabajando sin contrato. El desfase surge porque los datos oficiales se basan exclusivamente en el PERE, obviando que la mayoría de gente no se registra en el consulado, puesto que hacerlo supone perder el derecho a la sanidad en España, además de un trámite burocrático considerable sin aparentes ventajas y muchos inconvenientes.

Uds. no protegen a los emigrados, les quitan sus derechos

Además de forzar a cientos de miles de jóvenes –y no tan jóvenes- a emigrar, y de negar la existencia del fenómeno, los gobiernos de PP y PSOE han ido mermando sus derechos fundamentales, especialmente al voto y a la sanidad.

Voto Rogado:

En 2011, PP, PSOE y CIU acordaron una modificación de la Ley Electoral por la cual se implantaba el conocido como ‘voto rogado’, una serie de disposiciones administrativas que dificultan enormemente –cuando no imposibilitan directamente– votar desde el extranjero. Votar desde el extranjero en este momento es una auténtica odisea: para empezar, es necesario estar registrado/a en el consulado dentro de unos plazos que raramente se publican y con censos que cierran sin previo aviso.

Registrarse en el consulado implica perder el acceso a la sanidad en España, con lo cual mucha gente no lo hace. Pero esto no basta: además hay que rellenar una solicitud (el ‘ruego’ del voto) indicando la intención de votar en el consulado correspondiente. Si a pesar de las distintas trabas administrativas y la desinformación que impera en los consulados, se consiguen hacer todos los trámites, sigue sin haber ninguna garantía de poder votar, puesto que en muchos casos los documentos no llegan hasta pasadas las elecciones, momento en el cual obviamente ya no sirven para nada.

Exclusión sanitaria:

Además de negárseles el derecho al voto, desde 2012 cualquier español/a que se vea obligado a emigrar pierde automáticamente el acceso a la sanidad en España, independientemente de que el país de acogida le ofrezca cobertura sanitaria o no. Esto es debido a dos elementos:

  • Las leyes de exclusión sanitaria (RDL16/2012 y la posterior Ley 22/2013) que se tradujeron en la baja automática del sistema sanitario español de numerosas personas que no tenían una vinculación laboral con la seguridad social y condujeron a la pérdida del derecho a la sanidad de quienes pasaran más de 90 días fuera del Estado español. La situación es especialmente delicada para quienes han tenido que emigrar fuera de la UE a países que tienen convenios mínimos, o incluso inexistentes, para garantizar su protección social, con el Estado español.
  • El incumplimiento de la legislación europea vigente en cuanto a la expedición de la Tarjeta Sanitaria Europea, y la arbitrariedad y falta de coordinación entre administraciones públicas.

Aunque múltiples autonomías han desde entonces promovido ‘leyes parche’ dirigidas a ampliar el grado de cobertura sanitaria de la población emigrada, su impacto ha sido desigual y MG ha documentado numerosos casos de residentes en el extranjero a los que se les ha denegado la atención sanitaria de vuelta a España.

Los Consulados NO trabajan eficazmente

Los consulados y embajadas, pese al esfuerzo del personal trabajador en ellos, estan colapsados, conviritendo cada trámite para quienes estan fuera en una odisea, tienen recursos y horarios insuficientes, se caracterizan por la desinformación, y no prestan ninguna ayuda en materia de asesoría laboral para que no se violen los derechos de los que estamos fuera, a menudo en condiciones laborales y vitales súmamente difíciles. Usted nos leyó ayer una lista de los servicios que deberían de ofrecer los consulados y embajadas, no de los que realmente ofrecen. Le animamos por tanto a que se informe, porque su realidad  es  muy distinta a la que vive la gente a pie de calle.